El día, San José, mi padre se presento, en casa con una bicicleta, de la marca Orbea, y me dice mi padre, ahí la tienes, cuidala me ha costado mil pesetas, era un capital, pues yo tardaba, cuarenta días, para ganar las mil pesetas, para mi fue lo mas, y despues de ponerse el Sol, recorría siete kilómetro, para ir a Lacena, al barrio de la Barrea, allí el maestro Campanero, con una bombilla de luz que apenas se veía, nos enseñaba algo de ortografía, y las reglas de y compañía, era lo que se decía de las matemáticas, fui tres meses y no podíamos pagar las cincuenta pesetas, que cobraba al mes, esto mil novecientos cincuenta tres, así fue pasando el tiempo, y ya pensaba yo que la vida así era muy dura para salir adelante, lo comentaba con mi padre y resignado me decía hablo, con Tomas y te colocas de ganan, ahí si puedes tener trabajo todo el año, y así lo hicimos y me coloque de gañán, eso conllevaba, muchas horas, desde madrugada hasta oscurecer, y seguía yo viendo y haciendo todo cuanto hacían los mayores eramos ocho hombres, y por la mañana había que tomar dos tres copas de aguardiente, que a mi me repusnaba, pero no lo podías demostrar, pues te decían que no eras hombre, y por la noche al terminar el trabajo, el encargado decía vamos a tomarnos un visito de vino, el lo vendía, allí en su casa, vino muy malo, era duro aceptar aquello y a demás pagarlo, y así, yo busque una chica que vía al lado del Cortijo El contad ero, tres kilómetros de donde yo vivía, y una chica muy guapa, tenia catorce años, y yo quince, hable con su padre y me dijo, que el no se metía , que hablara con su madre, lo hice y puso las pegas de la edad, pero, que era ella la chica la que tenia que decidir, y yo todo nervioso, le fija hace usted el favor de decirle que deseo hablar con ella, lo hizo y los diez minutos salio muy guapa a la puerta, hablamos temblorosos los dos, no mas de vente minutos ella me decía que no, y le dije hasta el jueves, eso fue un Domingo, y así formal izamos una relación que no paso de una amistad era lo que había en aquellos tiempos, esto me sirvió para alejarme de mis compañeros de trabajo.
Pocos días después, un conocido de la familia le dice a mi padre que le iba a traer, un Radio de batería, para que lo, probara, y si le gustaba, pues se lo vendía lo trajo nos quedamos con el, y escuchábamos, lo que se radiaba, noticias anuncios, y yo pedí un curso a la academia CCC, de San Sebastian de ortografía y gramática por correspondencia, mis inquietudes eran tantas, que hasta se reian de mi, la gente blafemaba, en el campo por todo, y había que demostrar que eras el mejor cada día, bueno eso pasa ahora también, yo pensaba que los Alcaldes maestros Gobernadores, ministros eran personas inteligentes, así como empleados de bancos etc.
LACENA A CUATRO DE NOVIEMBRE DEL DOS MIL OCHO............................................
No hay comentarios:
Publicar un comentario