Los siete días de la semana, y todo el año, menos el jueves Santo y viernes Santo, así que las diversiones no existían en la vida jovenil, nos integramos con los mayores en las fiestas, que se hacían en los cortijos, donde se reunían veinte o treinta personas, jóvenes y mas mayores y en cierta manera era divertido, se bailaba y hasta se ligaba, al compás de un acordeon, o un laúd o guitarra, no se hablaba de política, ni nadie levantaba una voz mas alta que otro, existía respeto a mayores y a jóvenes, a las mujeres se le trataba con esmero, para invitarlas a un baile, se pedía inclinándote levemente, señora, o señorita me permite este baile, y a veces se escusaban y otras veces se levantaban con una mueca de sonrisa en los labios.
Los trabajadores, que se le dacia Obreos hablaban de las Ferias de los Toros, y de alguna compañía Teatro o Cante, se decía que los dueños de los cortijos eran malos, pero no tanto como los encargados, estos se sentían los amos, y en muchos cortijos los trabajadores tenían que dar regalos a estos para que en la próxima campaña, fueran admitidos de nuevo, a estos campos en campañas de recojida de aceitunas, pues llegaban familias enteras de las provincia de Sevilla y de Jaén y se les llamaba mangurrinos se metían todos durante cuarenta o cincuenta días, en la parte de los pajares que ya solían estar vacíos, todos hombres mujeres y niños convenían y dormían juntos tirados, en el suelo en un colchón de paja.......-----------------------------
Era triste, pero recuerdo en la gente una cara con alegría y siempre contentos, todos nos conformábamos con lo que teníamos, y podíamos ir de día o noche por donde desearas, que nadie se ponía en tu camino, y al pasar por el lado de una mujer siempre, los hombres cedían la acera o el camino si era en el campo._______________________________________
LUCANA A SIETE DE NOVIEMBRE DE DOS MIL OCHO.
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