Hoy, día uno de Noviembre, recuerdo con todo cariño, a todos cuantos no están, ya con nosotros familiares y amigos, y a todos los recuerdo con alegría, de haber contado con ellos, y para todos ellos y todas las personas, que se fueron les envío un abrazo, muy especial a mis padres.
Recuerdo con noctagia, aquellos tiempos, cuando yo con siete ocho nueve y dies años, iba a trabajar con mi padre a las fincas de mi tío Manuel, bien recojer aceitunas, escardar arrancar hierbas, guardar ganado o guardar un melonar, pero siempre había algo que hacer.
En los veranos, nos bañábamos, mi primo Benito Antonio el hijo de Miguel y yo, en una fosa de tierra llena de gua, donde bebían los cerdos y otros animales, nos divirtamos y lo pasábamos bien, nos montábamos en los caballos y los corríamos a cuatro patas se decía, también intentábamos montar potros, para domar los y muchas veces nos tiraban al suelo, los montábamos apelo, y aun me duele, los golpes que recibimos en nuestras partes.
Recuerdo miles de cosas, y entre ellas una que un día, estamos mi amigo Antonio y yo escardando, y por la noche pensamos ir a cortarnos el pelo, a los pierdros a unos cuatro kilómetros mas o menos, aquella noche yo me quedaba en casa de Miguel y Rosa padres de mi amigo a dormir, cuando regresamos, por un cendero por el campo, nos salio casi de los pies una vanda de pajaros perdices volando, y formaron tanto atruendo, que mi amigo y yo, nos jiñamos de susto.
Aquella noche y muchas veces lo hemos recordado juntos.
Recuerdo con noctagia, aquellos tiempos, cuando yo con siete ocho nueve y dies años, iba a trabajar con mi padre a las fincas de mi tío Manuel, bien recojer aceitunas, escardar arrancar hierbas, guardar ganado o guardar un melonar, pero siempre había algo que hacer.
En los veranos, nos bañábamos, mi primo Benito Antonio el hijo de Miguel y yo, en una fosa de tierra llena de gua, donde bebían los cerdos y otros animales, nos divirtamos y lo pasábamos bien, nos montábamos en los caballos y los corríamos a cuatro patas se decía, también intentábamos montar potros, para domar los y muchas veces nos tiraban al suelo, los montábamos apelo, y aun me duele, los golpes que recibimos en nuestras partes.
Recuerdo miles de cosas, y entre ellas una que un día, estamos mi amigo Antonio y yo escardando, y por la noche pensamos ir a cortarnos el pelo, a los pierdros a unos cuatro kilómetros mas o menos, aquella noche yo me quedaba en casa de Miguel y Rosa padres de mi amigo a dormir, cuando regresamos, por un cendero por el campo, nos salio casi de los pies una vanda de pajaros perdices volando, y formaron tanto atruendo, que mi amigo y yo, nos jiñamos de susto.
Aquella noche y muchas veces lo hemos recordado juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario